martes, 11 de enero de 2011

Diario, diario...

Hoy me levanté, leí los diarios, tomé mates, preparé unas tostadas. Y re leí los diarios. Normalmente en twiter veo la descarga de tipos que analizan mas en detalles los medios, también lo hablo con unos ojos que ademas de brillar saben descubrir los entre lineas, y yo por otro lado no soy lento para entender cierto juego. Pero hoy me había quedado un gusto amargo, un gusto conocido pero que se fijo como algo no solo molesto, si no como algo a dejar afuera...
La vida tiene cosas raras, fui con esos ojos al centro, si esos que brillan, y al volver una eterna y atemporal fila de semáforos me fueron deteniendo en el tiempo. La casualidad hizo que encontrara en mi auto un Libro de Julio Cortazar, "Historias de Cronopios y de Famas", y fui leyendo de a un cuento (son muy breves, algunos incluso media carilla) semáforo a semáforo.
En ese recorrido de lectura extraña y llamadora de puteadas de compañeros conductores que no entienden lo que es esperar hasta el próximo punto y aparte, me encontré con un cuento, uno muy cortito que me dejo pensando y me robo una sonrisa...
Acá se los copio, y léanlo, que ni si quiera linkie ( no se como).

El diario a diario.

Un señor toma el tranvía después de comprar el diario, y ponérselo bajo el brazo. Media hora más tarde desciende con el mismo diario bajo el brazo.
Pero ya no es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas que el señor abandona en un banco de plaza.
Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que un muchacho lo ve, lo lee y lo deja convertido en un montón de hojas impresas.
Luego se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de acelgas, que es para lo que sirven los diarios después de estas excitantes metamorfosis.

Julio Cortazar.

No miento si digo que me imagine a @Psirven abrazando un gigante atado de acelga...

Seguro no descubrí nada nuevo, pero tenia ganas de compartirlo y al fin de cuentas no soy de andar pidiendo permiso.

Bestiario.

7 comentarios:

Ariel dijo...

#fafafa

Anónimo dijo...

Q acertado ese cuento. Al final, (No se si es la interpretacion correcta la que yo doy, pero no pido permiso para hacerla, tampoco)
vuelvo, al final le quita importancia a esa lucha por subjetividad que hoy pesa tanto.. es como q me siento mas liviana... si de verdad, esa lucha q nos damos diariamente algunxs, en lo simbólico, con blogs, discusiones diarias,peleas, debates, etc...
Que se yo, quita cierta responsabilidad o peso. Porque en definitiva, un diario, mañana sirve para empaquetar la acelga, pero la historia viva (como hoy se muestra todos los dias) es la q forma las actitudes de los pueblos. Por eso, hoy, a pesar de Clarin, hay muchxs mas que apoyan al modelo de lo que, en la logica del grupo, deberia haber.
Lau

anaeb dijo...

sos brillante x algo te sigo!!!!

Silvina Godoy dijo...

Como siempre, un placer leerte

neete dijo...

Los diarios como los adjetivos ya pasaron a ser algo que es "tal", dependiendo de quien lo mire o califique. No se puede negar que tal o cual diario sea diario, lo que si se puede hacer es diferir en cuanto si logra con el supuesto fin del mismo.
Así por ejemplo cuando alguien califica algo como "lindo", sea lo que sea, eso "lindo" para X, no lo es para Y. Pasa eso con el diario, puede que alguien lo considere información, puede que alguien no, puede que alguien lo considere cierto, y puede que alguien no.
Para algunos Clarín, La Nación y esa clase de diarios son noticia, son información, son la verdad. Para mí no, para mi son papel con letras que sirven de materia prima para papel higiénico.

Anónimo dijo...
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Naimadb dijo...

Es brillante la comparacion. Me gustan estos análisis. Ni que hablar que me recuerda que debo releer uno de mis libros favoritos, recordado solo por su caracter humorístico. Lo voy a leer ahora desde otro punto de vista, si es que mi marulo me lo permite.

abrazo de gol